El 3r milenario se abre a desafíos ecológicos sin los precedentes: cambios climáticos causados por el efecto invernadero, el empobrecimiento de la biodiversidad, la desaparición de los bosques tropicales, la degradación de las reservas de agua dulce, agotamiento de los recursos naturales, las poluciones irreversibles el impacto del hombre sobre la naturaleza jamás fue tan problemático. Por nuestras elecciones de consumo, nosotros todos podemos actuar, sin revolver nuestro modo de vida y nuestra comodidad.
El modelo de vida que proponemos no es compatible con los recursos del planeta. Ponemos gravemente en peligro el bienestar de las generaciones futuras: estamos como un leñador que explotaría su bosque más allá de su capacidad de regeneración o una empresa que sacaría de su capital para hacer frente a sus gastos. Pues es más que nunca urgente volver a un modo de vida que esté en equilibrio con las riquezas que nos ofrece la naturaleza.
Todo esto es posible sólo si cada uno de nosotros se siente concernido y se inviste al diario: en nuestras compras, en nuestras casas, en nuestros jardines, en nuestros viajes, es posible actuar! " No dude para que un pequeño número de personas determinadas pueda cambiar el mundo. De hecho, esto hasta marchó siempre así. "
La huella ecológica es una medida de la presión que ejerce el hombre sobre la naturaleza. Es un instrumento que evalua la superficie productiva necesaria para una población para responder a su consumo de recursos y a sus necesidades de absorción de residuos. Es adquirido desde ahora que el desarrollo, tal como nosotros lo conocimos, no es "duradero" y que hay que tomar en consideración ahora el medio ambiente a todos los niveles, al lado del social y al lado del económico.
Parece cada vez más evidente que el PNB, este termómetro del "crecimiento" sobre el cual nuestros hombres políticos echan la vista remachado para medir la salud de nuestras naciones, no es un buen instrumento para medir la evolución hacia un mayor bienestar verdadero. Se limita a lo que es mensurable en términos monetarios, y no toma en consideración, entre otras cosas, la degradación de nuestros ecosistemas terrestres en respuesta a las poluciones diversas de aire, de agua o de la tierra: una marea negra, por ejemplo, crea la "riqueza" ya que, según la medida del PNB, necesita de gastar dinero para limpiar, descontaminar, restaurar …
El WWF propone que indicadores alternativos en el PNB colectivamente sean desarrollados y aceptados: publica así en su último informe " Planeta Vivo " una nueva medida del impacto del hombre sobre el planeta, desarrollado por investigadores y catedráticos de universidad: la huella ecológica.
- Definición de la huella ecológica:
La huella ecológica evalua la superficie total requerida para producir los recursos que utilizamos (alimento, trajes, bienes y servicios), para responder a nuestro consumo de energía y para abastecer el espacio necesario para nuestras infraestructuras (viviendas, caminos). El resultado pues directamente depende de nuestro modo de alimentarnos, de desplazarnos, de alojarnos …
Un francés, por ejemplo, necesita de cerca de 5,6 hectáreas de superficie biológicamente productiva (campos, bosques, melocotones) para llegar a sus necesidades: es su huella ecológica sobre el planeta. La huella ecológica de un Chino está de 1,5 hectáreas, y la de un habitante de Mozambique, de menos de 0,5 hectáreas. ¡ Un estadounidense, en cuanto a él, necesita de cerca de 10 hectáreas para asegurar este modo de vida qué " no es negociable ", para repetir la expresión de Jorge Bush! La huella ecológica de los países a altas rentas es 6 veces más ascendida por término medio que la de los países a rentas débiles.
Si se divide el conjunto de las superficies productivas del planeta por los 6 mil millones de habitantes que la pueblan, comprobamos que la Tierra pone en nuestra disposición 1,8 hectáreas por persona y esto, sin tener en cuenta el espacio que podría ser reservado para otras especies.
El modelo de vida que proponemos en los países del Sur a través de nuestros productos, nuestros medios de comunicación o nuestras publicidades, y al que están legítimamente en derecho a aspirar, no es compatible con los recursos del planeta: consideramos por ejemplo que si todos los Chinos posean un coche, habría que doblar la producción actual de petróleo … A un nivel global, la huella ecológica de la humanidad prácticamente dobló desde hace 40 años, y sobrepasó la capacidad biológica de la Tierra en el curso de los años 1970. La huella ecológica de la humanidad sobrepasa hoy las capacidades del planeta de cerca del 25 %.
Ponemos pues gravemente en peligro el bienestar de las generaciones futuras: estamos como un cuidado del hogar que hipotecaría su vivienda, un leñador que explotaría su bosque más allá de su capacidad de regeneración, o una empresa que sacaría de su capital para hacer frente a sus gastos. Pues es más que nunca urgente volver a un modo de vida que esté en equilibrio con las riquezas que nos ofrece la naturaleza. Todo esto es posible sólo si cada uno de nosotros se siente concernido y utiliza lo mejor posible los tres poderes que son los nuestros, el de nuestros votos, de nuestro consumo y de nuestras inversiones.
viernes, 8 de mayo de 2009
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